Vigilancia sin personal en el recinto
La noche y el fin de semana quedan supervisados de forma continua, sin vigilante permanente en el lugar.
Supervisión remota por operador, videoanalítica y actuación inmediata, sin vigilante en el recinto.
Hay emplazamientos donde la vigilancia permanente no está justificada: naves que cierran por la noche, patios vacíos el fin de semana, depósitos de temporada o almacenes alejados. En estos lugares el coste del personal permanente puede resultar desproporcionado, pero el riesgo sigue ahí.
La vigilancia virtual da respuesta a eso: cámaras y videoanalítica observan la zona, un operador verifica las señales en directo y, si hace falta, intervenimos con aviso por megafonía o con una unidad de acuda.
Así el recinto queda observado de forma continua, mientras que la presencia humana se aporta solo cuando y donde realmente se necesita. Los eventos y las intervenciones quedan registrados digitalmente y pueden rastrearse.
Determinamos los puntos de acceso y los que hay que proteger de forma especial, y ajustamos a ellos las líneas virtuales y la detección de movimiento.
El sistema avisa de los eventos relevantes: movimiento de personas, cruce de línea o un vehículo abandonado.
La señal llega a la central, donde el operador comprueba en directo qué está ocurriendo.
Aviso por megafonía, alarma o acuda, según la gravedad del evento.
La noche y el fin de semana quedan supervisados de forma continua, sin vigilante permanente en el lugar.
El aviso por megafonía puede advertir al intruso ya en la primera detección y, en muchos casos, interrumpir la actividad no autorizada.
Cada evento queda registrado con marca de tiempo, de modo que el tiempo transcurrido entre la señal y la intervención puede seguirse con exactitud.
En la vigilancia virtual no es imprescindible la observación humana continua de las imágenes. Un videoanálisis correctamente configurado puede detectar eventos definidos – por ejemplo, el cruce de una línea o la entrada en una zona protegida – y enviar un aviso a la central receptora. La gestión de las imágenes y el acceso a ellas se realizan según las normas de tratamiento de datos del centro en cuestión.
Si el sistema detecta un evento que cumple las reglas configuradas, puede llegar un aviso a la central receptora. El operador puede verificar el evento según el protocolo de actuación establecido previamente. El resultado puede ser, por ejemplo, una señal acústica o luminosa in situ, el aviso a la persona de contacto, el envío del servicio de acuda o, en casos justificados, la solicitud de ayuda a las autoridades.
No. La configuración del centro, la iluminación, la ubicación de las cámaras, la vegetación, el vallado, el tráfico, la conexión de red y muchos otros factores pueden influir en el funcionamiento del sistema. Por eso recomendamos la vigilancia virtual a partir de un estudio técnico y de seguridad previo.
En determinados centros o periodos, sí; en otros, solo en parte. Donde se necesita atención presencial periódica, recepción de visitas, control de accesos o decisiones in situ, suele ser más adecuada una solución híbrida. El modelo adecuado se determina siempre a partir de los riesgos y el funcionamiento del emplazamiento.
Un videoanálisis correctamente configurado puede, en determinados casos, distinguir por ejemplo entre personas, vehículos y otros movimientos. El objetivo es que al operador lleguen principalmente los eventos relevantes para la seguridad. Sin embargo, la exclusión total de las falsas alarmas no puede garantizarse en un sistema técnico.
En muchos casos, sí. Analizamos el tipo, el ángulo de visión, la calidad de imagen y el rendimiento nocturno de las cámaras, el grabador, la red y las funciones de análisis disponibles. Antes de iniciar el servicio, si es necesario, regulamos también las condiciones del tratamiento y del encargo del tratamiento de datos.
Al diseñar el sistema tenemos en cuenta también la fiabilidad operativa y las conexiones de comunicación. El estado de determinados equipos y conexiones puede supervisarse, de modo que ciertos fallos técnicos o cortes de comunicación son detectables. Las soluciones de respaldo y el protocolo de actuación para estos eventos se definen en función de los riesgos del centro.
En muchos casos permite reducir el coste de la presencia humana continua in situ. El ahorro real depende de qué periodos y tareas pueden cubrirse con la seguridad adecuada mediante apoyo tecnológico. El objetivo no es un servicio más barato en sí, sino mantener de forma más eficiente el nivel de seguridad necesario.
La configuración concreta de las soluciones de cámaras, de control de accesos y de las demás soluciones que implican el tratamiento de datos personales se ajusta en todo caso al funcionamiento del centro en cuestión, a la finalidad del tratamiento y a los requisitos de protección de datos aplicables. Cuando DERIK actúe como encargado del tratamiento en el marco del servicio, sus condiciones se establecerán en un contrato de encargo del tratamiento independiente.
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