Mejor relación coste-seguridad
Con la combinación adecuada de tecnología y personal suele alcanzarse un nivel de seguridad más eficaz, con costes más previsibles.
Menos vigilantes, tecnología inteligente y monitorización remota, juntos.
En la mayoría de los recintos, buena parte del tiempo del vigilante se va en observar: controlar la puerta, la valla y la zona de carga. Esa es precisamente la tarea que la tecnología puede realizar de forma continua y uniforme: el sistema tampoco se cansa de madrugada.
El modelo híbrido combina las fortalezas de la tecnología y de la persona: la observación continua la hace el sistema, mientras que valorar las situaciones, decidir e intervenir corresponde a la persona.
Así, el personal está presente donde y cuando de verdad hace falta. Con ello puede mantenerse el mismo nivel de seguridad, o incluso uno mayor, con menos personal.
Determinamos qué conviene vigilar con tecnología y para qué tareas hace falta realmente una persona. Sobre esa base configuramos el funcionamiento híbrido óptimo.
Cámaras, videoanalítica, líneas virtuales y control de accesos electrónico asumen las tareas rutinarias de observación y comprobación.
En la puerta, en recepción y en todo lugar donde la seguridad requiera presencia, decisión o intervención humana.
El sistema avisa, el operador verifica la alarma y el compañero presente o el de acuda interviene si es necesario.
Con la combinación adecuada de tecnología y personal suele alcanzarse un nivel de seguridad más eficaz, con costes más previsibles.
La vigilancia no depende del cansancio humano ni de las oscilaciones de la atención.
La proporción entre tecnología y personal puede modificarse también a lo largo del año según los datos medidos. Así el servicio se adapta siempre a las necesidades de seguridad del momento.
La vigilancia híbrida es el funcionamiento coordinado de la vigilancia presencial y la tecnología de seguridad. Las cámaras, el videoanálisis, los sistemas de alarma, los sistemas de control de accesos y la central receptora pueden apoyar la supervisión continua, mientras que la persona permanece presente allí donde se necesita una decisión, comunicación o intervención in situ.
El nivel de seguridad no lo determina únicamente el número de vigilantes. El objetivo es que la tecnología asuma o apoye las tareas que pueden automatizarse con las condiciones técnicas y jurídicas adecuadas. La proporción entre presencia humana y tecnología se determina para cada centro por separado, a partir de un estudio de riesgos y de funcionamiento.
Analizamos el tráfico del centro, el régimen de turnos, el funcionamiento nocturno y en fin de semana, las necesidades de control de accesos y los incidentes anteriores relevantes para la seguridad. A partir de ello puede determinarse en qué periodos está justificada la presencia humana y cuándo la supervisión puede apoyarse en soluciones tecnológicas.
Un sistema correctamente configurado puede transmitir los eventos definidos a la central receptora. El operador puede verificar el evento según los permisos y el protocolo de actuación establecidos previamente y, si es necesario, iniciar un aviso, una intervención in situ o el envío del servicio de acuda. El acceso a las imágenes de las cámaras y su gestión se ajustan en todo caso a las normas de protección de datos aplicables.
En muchos casos, sí. Evaluamos las cámaras, el grabador, la red, la cobertura y las funciones disponibles. Además de la integración técnica, analizamos qué condiciones de tratamiento de datos y de acceso requiere el servicio.
El sistema puede incluir, entre otros, videoanálisis basado en cámaras, sistema de alarma, sistema de control de accesos, videoportero, reconocimiento de matrículas, central receptora y soluciones de software a medida. La aplicabilidad de cada función se analiza siempre por separado desde el punto de vista técnico, operativo y, donde se tratan datos personales, también de protección de datos.
Los eventos técnicos y las alarmas del sistema, así como las tareas del servicio de vigilancia, pueden documentarse en la medida necesaria. El acceso, la trazabilidad y el plazo de conservación se ajustan siempre al sistema en cuestión, a las normas del cliente y a la finalidad del tratamiento.
Es distinto en cada centro. El ahorro depende de qué tareas pueden apoyarse o sustituirse de forma segura con tecnología. El objetivo no es simplemente reducir las horas de vigilancia, sino crear un modelo de servicio que garantice el nivel de seguridad adecuado con una estructura de costes más razonable.
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